La ley del espejo

Todo aquello que ves es un reflejo de lo que tu eres. Cuando miramos al mundo lo hacemos a través de nuestros propios filtros mentales. Cuando miramos a una persona -llamémosle Juan, por ejemplo-, los atributos o cualidades que vemos en ella somos nosotros quienes se los ponemos. Por eso si otra persona distinta a nosotros mira a Juan, verá un Juan distinto ¿Y quién tiene la razón sobre cómo es Juan de verdad? Nadie! Ni siquiera Juan, que es quien mejor se conoce.

Mucho más profundo que si tenemos razón o no es ver que esta ley del espejo es muy útil para nuestro propio crecimiento. Cuando veo algo en alguien que me molesta, a quien le molesta es a mí. Esa persona me está reflejando que tengo un filtro mental que hace que al mirarle, algo me moleste. Ese filtro es mío! Y si quiero tomar responsabilidad respecto a mi crecimiento y mis juicios y creencias limitantes, tal vez quiera invertir algo de tiempo en aprender qué hace que mi mirada no esté del todo limpia.

“¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: “Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo”, tú que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano” Jesús. Esto nos invita a mirarnos a nosotros mismos ir limpiando nuestra propia mirada para que al final, el reflejo que veamos en el mundo esté más lleno de amor, libertad y belleza.

Explorando templos por Asia encontré el reflejo de estas personas en un bello lago. ⠀⠀

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